El retiro de Lionel Messi abrió inmediatamente una pregunta que Argentina ya se había hecho hace más de dos décadas: ¿puede la camiseta número 10 dejar de utilizarse para siempre en la Selección?
La respuesta tiene dos dimensiones. La AFA puede decidir retirar simbólicamente el dorsal como homenaje institucional al futbolista que lo llevó durante la mayor parte de su carrera internacional. Sin embargo, trasladar esa determinación a las principales competencias oficiales presenta obstáculos reglamentarios.
Una alternativa sería conservar la camiseta como una pieza exclusivamente vinculada a Messi y realizar un homenaje permanente. El dorsal podría quedar exhibido en el Predio Lionel Andrés Messi de Ezeiza o formar parte de alguna ceremonia especial para representar el cierre de sus 21 años en la Selección.
El verdadero problema aparece cuando Argentina debe presentar la numeración para una Copa del Mundo. Allí la AFA queda sometida a las reglas establecidas por FIFA para la competencia y no puede decidir unilateralmente eliminar un dorsal exigido dentro de la numeración de los planteles.
El antecedente de Maradona
No sería la primera vez que Argentina intenta hacerlo. En noviembre de 2001, después del partido homenaje a Diego Maradona, la conducción de Julio Grondona decidió que ningún futbolista argentino volviera a utilizar la camiseta 10. La intención era trasladar el homenaje al Mundial de Corea-Japón 2002.
La AFA presentó entonces una solicitud ante FIFA para poder confeccionar su lista mundialista sin utilizar el número. La propuesta argentina contemplaba alterar la numeración para dejar vacante la 10.
FIFA rechazó el pedido.
Joseph Blatter, entonces presidente del organismo, incluso ironizó sobre la situación sugiriendo que Argentina podía entregarle el dorsal al arquero Roberto Bonano. Finalmente, la AFA tuvo que abandonar su intención y Ariel “Burrito” Ortega utilizó la 10 durante aquel Mundial.
La paradoja que terminó beneficiando a Messi
El episodio adquiere ahora una dimensión particular. Si Argentina hubiese conseguido retirar definitivamente la camiseta de Maradona en 2001, probablemente Messi nunca habría podido construir su propia historia alrededor de ese número.
El rosarino debutó en la Selección mayor en 2005 y terminó apropiándose de un dorsal que ya tenía un peso enorme. Con la 10 disputó cinco Mundiales consecutivos desde Sudáfrica 2010 y levantó, entre otros títulos, la Copa América, la Finalissima y la Copa del Mundo de Qatar 2022.
Ahora la historia vuelve al mismo punto. La AFA puede homenajear a Messi y convertir su camiseta en un símbolo permanente. Pero cuando llegue el momento de confeccionar una lista para otra Copa del Mundo, la intención de dejar vacante la 10 podría encontrarse nuevamente con las reglas de FIFA.
Como ocurrió después de Maradona, tarde o temprano otro futbolista deberá enfrentarse a una de las herencias más pesadas del fútbol argentino: ponerse la camiseta que dejó Lionel Messi.